LECTURAS QUE ME GUSTARÍA RECOMENDAROS SI SOIS PERSONAS QUE SENTÍS MUCHO...

Gracias al amor por la lectura que siempre ha tenido tanto mi madre como mi abuela, tenemos la suerte de tener muchos libros en casa de los que poder disfrutar. La gran mayoría de libros que me he leído, sobre todo en los últimos años, han sido y son recomendaciones de ella. 


Es por ello, que en esta segunda entrada de mi blog os quiero recomendar algunos de los libros que me he ido leyendo a lo largo de estos meses, sobre todo, resaltando aquellos que tienen un componente emocional y social característico. Ya que creo que, aunque cualquier persona debería leer estos libros, nosotras como pedagogas debemos conocer la importancia de la labor social y de la educación emocional, para así poder acompañar, orientar, incluir, ayudar a fortalecer vínculos promoviendo el bienestar integral y el desarrollo emocional. Y considero que todas esas herramientas se pueden fortalecer con la ayuda de lecturas que promuevan una correcta y memorable educación y sensibilidad. 

1. SONRISAS DE BOMBAY  
 

Sonrisas de Bombay, de Jaume Sanllorente, es un libro que recomiendo muchísimo porque, más allá de contar una historia real, te remueve por dentro. Me marcó especialmente porque muestra de una forma muy humana y sincera la dura realidad de muchas personas que viven sin acceso a derechos tan básicos como la educación o la sanidad. Creo que es una lectura que nos recuerda por qué es tan importante la labor social y educativa, y cómo la sensibilidad y el compromiso pueden transformar realidades. Es de esos libros que te hacen pensar en lo afortunados que somos, pero también en la responsabilidad que tenemos como futuros pedagogos y como personas. 

2.  UN CORAZÓN LLENO DE ESTRELLAS

  
Un corazón lleno de estrellas, de Álex Rovira, es uno de esos libros que  te llega al alma. Lo recomiendo porque transmite un mensaje precioso sobre la empatía, la bondad y la importancia de cuidar los vínculos con los demás. Es una historia sencilla, pero muy profunda, que te hace reflexionar sobre lo verdaderamente importante: el amor, la solidaridad y la capacidad de sanar a través de los valores humanos. Creo que, como futura pedagoga, este tipo de lecturas nos recuerdan que la educación también pasa por el corazón, y que educar en la sensibilidad y en la 
emoción es tan necesario como enseñar conocimientos.

3.  OLVIDÉ DECIRTE QUIERO


Olvidé decirte quiero, de Mónica Carrillo, es una de esas lecturas que tocan esos puntos débiles y sensibles que todos tenemos. Habla de la vida, de las pérdidas y de la importancia de expresar lo que sentimos antes de que sea tarde. Es una historia muy humana, cargada de sensibilidad, que te hace conectar con las emociones más profundas y reflexionar sobre cómo gestionamos el amor, el dolor y la ausencia. Me gusta porque muestra, de una forma muy sutil, la necesidad de cuidar nuestras relaciones y de vivir con conciencia emocional. Creo que es una lectura que nos enseña, desde la pedagogía del corazón, lo valioso que es sentir y aprender de cada experiencia.

4. LA LUZ DE CANDELA 

La luz de Candela, de Mónica Carrillo, es un libro que transmite mucha delicadeza y verdad. A través de la historia de Candela, se reflejan las heridas, los miedos y las luces que todos llevamos dentro. Me parece una lectura muy emocional, que invita a pensar sobre el amor propio, las relaciones y la importancia de reencontrarse con una misma. Lo que más me gusta es cómo combina sensibilidad y reflexión, recordándonos que el crecimiento personal también forma parte del aprendizaje y que, desde la pedagogía, cuidar las emociones es una forma de educar.

 

5. LA RUEDA DE LA VIDA



 








La rueda de la vida, de Elisabeth Kübler-Ross, es un libro que deja huella. Me parece una lectura profundamente humana, que habla sobre la muerte, pero sobre todo sobre la vida y el sentido que le damos. A través de las experiencias de la autora, entendemos la importancia de acompañar, escuchar y mirar el sufrimiento con empatía. Es un libro que te hace valorar la educación emocional desde otro lugar, más compasivo y consciente. Creo que nos recuerda que educar también implica enseñar a vivir, a aceptar y a cuidar el proceso vital de cada persona, incluso en sus momentos más frágiles.

 

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